Radiografía de la estructura y organización interna de la gran empresa española ( III )

España y Europa, frente a frente

La tendencia en los cambios estratégicos y organizativos observada para los grandes grupos españoles coincide, de manera general, con la verificada en el caso europeo, dicen los autores. “Se da un incremento de la importancia de la diversificación empresarial paralelo a una más frecuente adopción de la forma multidivisional”.

 

Aun así, existen diferencias sustanciales entre España y Europa. Los grandes grupos españoles muestran un grado de diversificación notablemente inferior y la categoría de negocio único supera con creces la cifra alcanzada en Francia, Alemania y Reino Unido. Por otro lado, mientras la estrategia de negocio dominante es adoptada por un gran número de grupos españoles, en el resto de países tiene escaso éxito.

En cuanto a la evolución de la estructura organizativa, mientras que en Europa entre un 70% y 90% de las empresas elige la forma multidivisional, en España esa cifra se sitúa en el 50%. Y aún hay más, mientras que en España se adopta con frecuencia la forma organizativa funcional, en Francia, Alemania y Reino Unido su presencia es prácticamente nula. La relevancia de la forma holding en España no es tan pronunciada como en otros lugares, fundamentalmente Alemania, según señalan los autores.

 

Por lo tanto, los autores concluyen que en España es menos pronunciada la preponderancia de la diversificación relacionada y estructura multidivisional. Entre las razones que esgrimen los académicos está la diferencia del tamaño empresarial, “puesto que cuanto mayor es el tamaño, mayor es la probabilidad de adoptar una estrategia de diversificación y una estructura multidivisional”. El estudio señala que las empresas francesas incluidas en el trabajo de investigación tienen un volumen de ventas de 4.668 millones de euros, las alemanas 6.832 y las británicas 6.036, mientras que en las españolas es de 1.400 millones de euros. Por tanto, dicen, “ya que las compañías son de menor dimensión que las europeas, éste puede ser un factor que ayude a explicar que España esté menos diversificada y divisionalizada que Europa.

 

Otra variable que afecta la estrategia y estructura organizativa es la estructura de la propiedad. Los autores señalan que en aquellas economías que dependen considerablemente del Estado a la hora de realizar inversiones o acceder a créditos, “la toma de decisiones está altamente centralizada debido a la importancia de este factor a la hora de determinar el éxito o fracaso de las compañías”.

 

Por el contrario, dicen, si el mercado está dominado por el mercado de capital, las empresas adoptan estrategias altamente diversificadas y estructuras organizativas descentralizadas, con el fin de internalizar el riesgo directivo. En cambio, dicen, si la propiedad está dominada por los bancos se reduce la necesidad de la diversificación y las empresas pueden concentrarse en la especialización de competencias.

 

En el caso español, la estructura de propiedad familiar es muy superior al resto de Europa. De las empresas estudiadas, el 66% cuenta con este tipo de estructura frente al 42% del caso francés; 46%, del alemán; y 4,5%, del británico. Eso puede explicar, señalan, que la adopción de una estrategia de diversificación y de la forma multidivisional no sea tan pronunciada como en otros países europeos, en particular Reino Unido, donde el papel del Estado es muy poco significativo en las empresas, al igual que en EEUU.

 

Por último, el estudio concluye haciendo una recomendación a los directivos: “deben tener en cuenta que las particularidades de cada zona geográfica, tales como las condiciones políticas, económicas o culturales influyen y son relevantes en el fenómeno estratégico y organizativo adecuado”.

 

¿Cuál será la evolución a partir de ahora?

Antes de responder a esta pregunta, José Ignacio Galán señala que las investigaciones científicas claramente nos informan que la coherencia entre la estrategia corporativa y la estructura organizativa es clave para la rentabilidad en los mercados y añade que la internacionalización de la empresa española ha afectado a la relativamente escasa diversificación. Por razones de afinidad cultural y de mercado, dice, la empresa española ha acudido a los mercados de América Latina, aunque también se ha producido un relativamente fuerte flujo de inversión hacia la UE. Actualmente, señala, España es puente entre la Unión Europea y América Latina. “Una vez que las empresas se han implantado en América Latina, la segunda fase consistirá en la racionalización, eficiencia e innovación para poder competir en los mercados globales cada vez más exigentes. Por ello, la evolución a partir de ahora es clara: crecimiento y expansión para competir en un mundo global con otros grandes grupos industriales y financieros. Esto ocurrirá porque una vez que los grupos controlan sus mercados de referencia tienden hacia la diversificación, por razones de sinergia, reducción de riesgos, incremento de rentabilidad y creación de estructuras de poder fuertes que permitan la protección ante la amenaza de otros grandes grupos de poder de otros entornos geográficos, como la propia UE, EEUU y China”.

 

Por lo tanto, “asistiremos a crecientes procesos de cambios estratégicos tendentes a la diversificación y, sobre todo, y mucho más importante, porque es donde realmente se encuentra la ventaja competitiva no imitable frente a otros competidores, asistiremos a fuertes re-organizaciones hacia la Forma Multidivisional combinada con elementos de red. El diseño organizativo como instrumento clave de coordinación y motivación para generar eficiencia e innovación y, de este modo, favorecer la adaptación y la rentabilidad será la variable clave en el futuro”, concluye.

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