Marcar la diferencia con pequeñas innovaciones
- Posted by eliseojavier on November 30th, 2007 filed in Destacados
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¿Cómo puede una iniciativa tan pequeña marcar una diferencia tan grande? “Representa la eliminación de la burocracia”, dice Amit, experto en entrepreneurship y director del Goergen Entrepreneurial Management Program. “La burocracia es la gran barrera de la actividad empresarial. En algunos sitios se necesitan tres meses para registrar una nueva empresa; en un sitio web se necesitan 10 minutos. Un registro electrónico elimina todos los intermediarios y todo pago de sobornos”.
En otras palabras, hasta que existe un registro electrónico, los burócratas son obstruccionistas.
En cooperación con dos trabajadores del Banco Mundial –Leora Klapper y Juan Manuel Quesada-, los profesores Amit y Guillén recopilaron datos de 84 países de todas las regiones del mundo. Su objetivo era estimar el nivel de ese espíritu emprendedor y, en la medida de lo posible, explicar por qué los países desarrollados muestran niveles significativamente superiores a los de los países en desarrollo. Sus investigaciones aparecen resumidas en un artículo titulado “Entrepreneurship and Firm Foundation Across Countries” (“Espíritu emprendedor y creación de empresas entre países”).
Hace tiempo que los economistas, empezando por el afamado padre de los estudios sobre emprendedores, Joseph Schumpeter, son conscientes de que los emprendedores contribuyen enormemente a la vitalidad económica. John Maynard Keynes incluso atribuyó los ciclos económicos a esos “espíritus animales”. Pero explicar por qué en algunos países hay muchos más emprendedores que en otros ha probado ser tarea complicada. Resolver dicho enigma podría ser la clave para reactivar el crecimiento en el mundo en desarrollo.
“Uno de los motivos por el que el Banco Mundial está interesado en este tema es la creencia de que el método más efectivo para reducir la pobreza es fomentar el espíritu emprendedor”, explica Guillén, director del Joseph H. Lauder Institute for Management & International Studies. “Durante dos o tres décadas después de la Segunda Guerra Mundial, los países ricos del mundo pusieron en marcha iniciativas para contribuir al desarrollo. Sus programas se basaban fundamentalmente en invertir en grandes proyectos infraestructuras y en su mayoría fracasaron”. La esperanza es que fomentar el espíritu emprendedor tenga éxito en aquellos lugares en que las piscifactorías fracasaron.
Este espíritu emprendedor varía mucho entre los diferentes países del mundo, explican Amit, Guillén y el resto de coautores. En uno de los extremos se encuentra Asia, donde tan sólo hay 1,6 empresas por cada mil personas. En el otro están las naciones industrializadas, donde la cifra se sitúa en 54,2 empresas. Además, en los países desarrollados se incorporan a la economía nuevas empresas a mucha mayor velocidad que en el mundo en desarrollo. La tasa promedio de entrada en los países industrializados es más del 10% anual, mientras en los países en desarrollo el porcentaje oscila entre el 7 y el 8,5%.
Algo más que bases de datos públicas
A medida que estos profesores avanzaban en sus investigaciones, encontraron que las dificultades burocráticas que la gente del mundo de la empresa suele odiar son uno de los factores que explican estas diferencias entre países y zonas del mundo. “Cuanto menos requisitos sean necesarios para crear un negocio, mayor será el número de empresas registradas y también la tasa de entrada”, escribían. “Se observa una relación muy significativa entre el coste de poner en marcha un negocio (como porcentaje del producto nacional bruto) y la densidad de empresas y la tasa de entrada”. Allí donde es muy costoso crear una empresa –tanto en términos de tiempo como de dinero-, el número de empresas existentes es inferior. Un registro electrónico contribuye a acabar con este tipo de dolores de cabeza”.
En muchos países los registros son algo más que meras bases de datos públicas. Se convierten en el nexo de las políticas relacionadas con el espíritu emprendedor. “El registro de empresas está siempre en el punto de mira de toda iniciativa para asegurar que las empresas operan de un modo transparente y dentro de los límites de la ley”, escribían los autores. “Actúa como garante de un entorno empresarial sólido y legal al promover la transparencia”. Su información también puede contribuir a las reformas de políticas económicas, proporcionando a los responsables de su diseño multitud de datos sobre empleo, o sobre las fortalezas y debilidades de los sectores de la economía. Y obviamente permite a los gobiernos gravar con impuestos a las empresas.
Las mejoras introducidas gracias a los registros electrónicos son muy visibles. En Guatemala, Sri Lanka y Jordania experimentaron incrementos del orden del 20% en sus cifras de registros de nuevas empresas apenas unos años después de haber puesto en marcha sus sistemas electrónicos. “En Jordania y Guatemala el crecimiento en la creación de nuevas empresas dio comienzo antes de la implementación de la reforma, más o menos cuatro años antes de que el plan de modernización se anunciase y ejecutase”, escribían.
Una posible crítica a este estudio podría ser que los registros electrónicos no captan el espíritu empresarial sino los movimientos de las empresas del sector informal –al que normalmente se le conoce como economía sumergida-, hacia la economía formal. En otras palabras, como se vuelve mucho más fácil registrarse, las empresas informales deciden hacerlo. Amit y Guillén sostienen que este tipo de menudencias no tiene razón de ser. Si un gobierno consigue fomentar que las empresas existentes se registren reduciendo el papeleo, en todo caso ha mejorado su ecosistema empresarial. Y posiblemente un entorno más cordial será causa de la creación de más empresas.
El estudio presta mucha atención a los registros de empresas pero también tiene presente otros factores y obstáculos al entrepreneurship.
A nadie sorprende que, del mismo modo que la burocracia ralentiza la creación de nuevas empresas, los autores encuentren que la corrupción también debilite la creación de nuevos negocios. En países con gobiernos corruptos, los sobornos se convierten en un impuesto encubierto que recae sobre el espíritu emprendedor. “En países corruptos dentro del gobierno todo el mundo está implicado en los sobornos”, dice Amit. “Si alguien no tiene los recursos suficientes, no progresará en sus negocios”.
El caos político, frecuentemente acompañado de corrupción, también desempeña el mismo papel. Amit, Guillén y el resto de coautores emplean el ejemplo de Perú, país que parece estar montado en una montaña rusa desde finales de los 90. “Se puede observar que el registro de empresas es increíblemente sensible a los cambios en los ciclos políticos”, señala Guillén. En años de confusión, como por ejemplo en 1999, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori intentó saltarse la Constitución y presentarse a un tercer mandato, la cifra de creación de empresas se desplomó. Pero en años de estabilidad, como en 2001, cuando salió elegido un nuevo líder, la cifra aumentó.
Al igual que muchos países de Latinoamérica, del sur de Asia y África, Perú aún no ha decidido que tipo de instituciones políticas quiere tener”, añade. “Han disfrutado de cortos periodos en que las políticas fueron muy abiertas, transparentes, y luego de repente los gobiernos se corrompen. Esto se refleja en los datos. Se puede observar a lo largo de un periodo de tiempo relativamente corto y con una capacidad de reacción prácticamente inmediata. Esto confirma lo importante que es qué persona está al mando y qué tipo de políticas introduce”. Guillén sostiene que el ejemplo de Perú se puede incluir en la interminable y creciente lista de evidencias: un buen gobierno contribuye al crecimiento económico.
Empresas de comercio minorista versus empresas de servicios
Aunque Amit, Guillén y el resto de coautores encontraron que los mismos temas se repetían en muchas de las economías estudiadas, también observaron diferencias entre países desarrollados y países en desarrollo en relación con el tipo de negocio que los emprendedores ponían en marcha. En el mundo industrializado predominaban las empresas de servicios, mientras en el mundo en desarrollo las empresas más populares pertenecían al comercio mayorista y minorista.
Amit justifica esta diferencia basándose en las diversas etapas de maduración económica. Durante décadas, las economías desarrolladas han ido abandonando las manufacturas para especializarse en los servicios. Así pues, en lugares como Estados Unidos y Europa cabría esperar una significativa presencia de emprendedores en el creciente sector de los servicios. Los países en desarrollo no sólo aún no han iniciado dicha transformación –por ejemplo China estaría en estos momento en su máximo momento de esplendor con las manufacturas-, sino que además se enfrentan a obstáculos para crear empresas en algunos sectores. Asimismo, en gran parte de África el sector de los recursos naturales aún es dominante. El gobierno, o la gente cercana al gobierno, normalmente controla dichos recursos, limitando las oportunidades para que los emprendedores creen empresas que exploten la riqueza de recursos del continente.
Amit y Guillén señalan que este artículo esboza simplemente los primeros resultados de una iniciativa que se desarrollará a lo largo de varios años en colaboración con el Banco Mundial para evaluar el espíritu emprendedor a nivel mundial. A medida que vayan trabajando en pro de dicho objetivo, estos investigadores esperan incorporar en sus evaluaciones más indicadores del entorno empresarial de los diferentes países. Por ejemplo, gracias a sus estudios previos, Amit sabe que la variable “cultura” –de muy difícil cuantificación-, desempeña un papel crítico en la disposición de las personas a adoptar los riesgos necesarios para ser un emprendedor.
“Algunos países en Asia afirman querer ser emprendedores, pero al mismo tiempo predican que si fracasas estarás condenado para el resto de tu vida. Acabo de pasar dos semanas en Corea, y allí hay un tema que obstaculiza la actividad empresarial: el temor social al fracaso. En Estados Unidos y Canadá se te admira por intentar tener éxito y la idea es que aprendas de tus experiencias”.
Tomado de Warthon University





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