Ana María Navales

Ana, como a ella le gustaba, Ana María como me gustaba a mí.

No voy a descubrir a Ana María Navales, a Ana María. Me ha costado escribir este post, lo deseaba desde hace tiempo. Ella estuvo en mi círculo de conocidos y de amigos pretendidos, nuestra relación fue tormentosa pero con un cariño especial por su parte, por mi parte reconocimiento, admiración y singularmente querida.

No la volví a ver después de varios encuentros fortuitos pero muy agradables para mí. Siento que ni el Instituto de Estudios Turolenses, ni la revista Turía, ni su director en una entrevista que ví en la televisión aragonesa, a la media noche, le hayan hecho justicia.

De su obra recomiendo Zacarías, Rey, Cuentos de las dos orillas, Escrito en el silencio y El amante del madarín (del que soy personaje emborronado y desfigurado como los escritores hacen y ella me enseñó). Es una escritora de estilo, de multiples estilos y con una brillantez en la poesía que hace que los noveles en esas lecturas nos resulte agradable cada renglón.

Sentí su muerte, en la distancia, en el silencio y en la tensa cuerda de la vida.

Muchas cosas quedan en el “tintero” pero eso nada importa, comparado con el buen recuerdo que guardo de ella.

Os enlazo para que sepáis más de ella. Seguro que agradecéis este post.
Sirva de gratitud por el tiempo que nos dedicamos.

Ana María Navales
en el wikipedia
en la Catedra Miguel Delibes
en Escritoras.com

Esta foto es una de sus cientos de invitaciones. Difundía las letras como verdadera religión, pues también hace crecer el espíritu.

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