Roberto Centeno 24/10/2011 …El Confidencial


“Que se deje de hacer todo lo que no añada valor”

Decía el miércoles Juan Roig en Valencia en referencia al desastre del sistema autonómico, con inusual dureza delante de la Reina y del presidente de la Generalitat valenciana, que “se deje de hacer todo lo que no añada valor”. Y se preguntaba “¿qué ha sido de los valores del esfuerzo y el trabajo?”. Y se respondía a sí mismo: “nunca saldremos de la crisis si no abandonamos la cultura del maná y la actitud de desidia en la que estamos instalados”. Y digo yo, y sin salir de Valencia, ¿en qué añaden valor las casi cien empresas públicas y fundaciones de la Generalitat, donde sólo las cuatro primeras deben 3.800 millones de euros que jamás podrán devolver? ¿En qué la ruina de la televisión autonómica, los equipos de fútbol o el aeropuerto de Castellón donde aún no ha aterrizado un solo avión ? ¿En qué añade valor la legión de coches oficiales ? ¿En qué la Ópera, la ciudad de las Artes y las Ciencias o la Fórmula 1? ¿ Es así como Rajoy piensa salvar España?

¿Qué valor añade, o mejor, qué insulto a España y a los españoles es que Gallardón, el mayor despilfarrador del Reino, futuro ministro de Fomento de Rajoy desde donde acabará de arruinar definitivamente a la nación y no solo a la capital, tenga un mayordomo de 3.150 euros al mes no ya para servirle el café, sino para avisar a los funcionarios de cuándo va a salir para que se escondan porque no quiere ver a nadie en su camino, como hacían los faraones y los emperadores de China? ¿Puede alguien racional y decente votar la lista de este sátrapa el próximo 20-N?

Y así hasta el infinito, porque ni el 2 % del gasto autonómico y local, descontando Sanidad y Educación que suponen el 45 % del gasto para la media de CCAA, añade valor alguno. Pero es que es mucho peor: no sólo no añade valor, es que lo resta despilfarrando recursos ingentes, más de 100.000 millones de euros año el conjunto del sistema, que se detraen de actividades productivas que sí crean valor. Por ello lo repito una vez más, o los españoles acabamos con  las autonomías, o las autonomías acabarán con nosotros.

Finalmente hay un tema gravísimo que, por decirlo suavemente, cuestiona seriamente la capacidad de Rajoy para arreglar los problemas de España. Rajoy parece haber perdido no sólo el sentido común sino también el honor. Su indignidad llamando “triunfo de la democracia” al triunfo del terrorismo, la tregua número 12 de una ETA sin disolverse, sin entregar las armas y amenazando con volver a matar, y asegurando luego que no se ha “pagado un precio político”, cuando sabe mejor que nadie que es falso, es que no tienen pase. Rajoy se ha alineado con Zapatero y el resto de traidores que han rendido España a una banda de 50 asesinos de aldea, en lugar de comprometerse a un juicio de Nüremberg a ETA, a la ilegalización de sus franquicias y a no perdonar jamás a los traidores, como han hecho Rosa Díez y Álvarez Cascos.

A Rajoy puede hasta perdonársele lo de Gallardón, pero lo de asumir la ‘hoja de ruta’ de ETA y ofrecer, como el Príncipe en Asturias, memoria y dignidad a las víctimas pero no justicia, no tiene perdón posible. Si creen que un personaje capaz de tamañas tropelías, de ignorar las amenazas y vejaciones crecientes de Bildu a los demócratas y a la Guardia Civil, e incapaz de poner orden en su casa, cuyas CCAA y ayuntamientos se encuentran a la cabeza del despilfarro nacional, puede levantar España, es que están soñando.

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