Imagina esta aventura !
- Posted by eliseojavier on November 10th, 2011 filed in Personales
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El viaje de Stanley duró ocho meses, lleno de duras penalidades, y él mismo confesó en un libro que no sabía cómo reaccionaría el hombre al que estaba buscando. Al llegar al poblado de Ujiji, no se atrevió a darle un abrazo sino que, tras caminar muy despacio hacia él, se quitó el sombrero para saludar con esta expresión de cortesía: “El doctor Livingstone, ¿supongo?”. El médico asintió con una sonrisa y le devolvió el saludo quitándose su gorra. Luego seguiría una amistosa conversación en la que se contaron sus últimas andanzas y Stanley entregó al médico un montón de cartas. Los dos hombres pasaron los meses siguientes explorando la orilla Norte del lago Tanganika, y luego el americano viajó a Gran Bretaña, donde se encontró la hostilidad de algunos diarios cuyo chovinismo les hacía incapaces de aceptar que Livingstone hubiera desaparecido y menos todavía que lo hubiera encontrado un periodista americano. Era algo doloroso para Stanley, de origen galés, que se había criado en un orfanato y había emigrado con 15 años a EE UU, donde fue adoptado por un comerciante. Pese a todo, la reina Victoria invitó a Stanley a almorzar en reconocimiento a su hazaña.
El 10 de noviembre de 1871, el periodista americano Henry Morton Stanley encontraba en Ujiji, en la actual Tanzania y junto al lago Tanganika –Stanley no llegó a la costa oriental de África hasta 1871–, al misionero y médico escocés David Livingstone, que en 1864 había partido hacia el continente africano en busca de las fuentes del Nilo. El público no tenía noticias de Livingstone y corrían rumores sobre su muerte o cautiverio. El suceso fue aprovechado por James Gordon Bennett, propietario del New York Herald, para enviar a uno de sus reporteros para encontrarle, el mismo que ya había cubierto poco antes una expedición militar británica a Etiopía. Esto sucedía en 1869, aunque Stanley no llegó a la costa oriental de África hasta 1871, sin tener experiencia alguna para organizar la búsqueda, por lo que tendría que confiar en traficantes árabes de esclavos, a pesar de que Livingstone era un acérrimo enemigo de la esclavitud
Tomado de La Gaceta





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