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Author Archive E. J. Asso

PorE. J. Asso

La gente se muere de tristeza.

Autor: Mariano de Blas LC

Hay una gran insatisfacción en la gente porque muchos desean ser alguien en la vida, desean hacer algo grande, desean ser felices y valer para algo, pero sienten que siguen siendo mediocres, que sueñan en lo grande, pero realizan lo vulgar, lo pequeño.

Piensan que la felicidad es muy raquítica y además pasajera, y poco profunda. Sienten que no sirven para nada, y así abunda el tipo insatisfecho, harto, hastiado. Yo quiero más, mucho más, no puedo seguir igual, si mi vida va a ser como hasta hoy, ya me harté, no la quiero.

Hay gente enferma del espíritu, enferma de gravedad, gente que se cree incurable. Hay enfermedades crónicas, habituales, por las constantes recaídas en el vicio, en el pecado, en la mediocridad.

Hay gente desengañada de si misma; han intentado tantas veces cambiar y no lo han logrado que piensan no tener remedio. Podríamos decir, “intenta otra vez, aun no lo has intentado con todas tus fuerzas”.

Cuentan de Gengis kan, el gran conquistador de China, que después de una gran derrota, estaba en su tienda mirando con los ojos al horizonte, y por el hilo de la tienda, subía una hormiguita tratando de llegar a la cima; al no conseguirlo, caía una y otra vez al suelo, pero volvía a intentarlo y así la décima vez, logró por fin su objetivo, que era llegar a la cima de la tienda. Gengis kan, aprendió la lección de la hormiguita, volvió a intentarlo y se hizo el conquistador de China.

Estoy desengañado de Dios. Si piensas así, es que no lo conoces. Puedes estar desengañado de los demás, de la vida, pero no de Dios. ¿Sabías tú, que la vida sonríe, a quien sonríe a la vida?. Los años insatisfechos por la vaciedad de la vida, por esa mediocridad que les produce nauseas, son una insatisfacción muy aprovechable. Malo si estuvieras tranquilo. De una gran insatisfacción pueden surgir grandes cosas.

Los hay atormentados, por dudas, por remordimientos, por el egoísmo, por miedo a la vida. Los hay temerosos de enfrentarse a Dios y reconocer que han sido hipócritas, cuentistas, habladores. Tienen miedo de enfrentarse a si mismos, de ver su vida manchada, mediocre, vacía. Ellos que se tienen en un concepto tan alto, que son admirados, tienen que reconocer que son tan miserables y pequeños.

Puede el hombre sentirse enfermo, desengañado, insatisfecho, atormentado, temeroso, pero no importa, repito, no importa si quiere cambiar. El día que un hombre desea cambiar, desea con toda su alma un cambio radical en su vida, es un gran día, y ese gran día puede llegar en cualquier momento.

Vacío, rencor, tristeza, desesperanza, son los virus que están enfermando y matando, más que el cáncer y el sida, a los jóvenes y hombres de nuestro tiempo.

PorE. J. Asso

Una de mujeres

Una de mujeres.

En lo alto de la torre se observa un pequeño pájaro, otea el horizonte, nada tan relajante que observar como un pájaro mira a través del cielo azul un horizonte pleno de luz.

Todos los días ese pájaro, tras remirar el horizonte, se alza con vuelo firme y seguro a realizar el primer peinado del terreno, buscar comida para las crías ya que no existe otra forma de encontrar comida para ellas.

Sin embargo, yo como todas las mañanas comienzo otro camino, el de la oficina. Trabajo en una empresa donde somos dos chicas, aunque en mi caso soy una chica madura, el resto son hombres. Me gustaría que fueran chicos, de esos que todavía no han encontrado en la trinchera masculina la defensa de lo que preocupa por no ser entendido. Aparco en el lugar que puedo dentro del complejo de oficinas, tres edificios altos coronan un cerro que da a la parte baja de la ciudad.

En el aparcamiento nadie ocupa el puesto de los principales y, a mí, no se me ocurre ocupar las plazas de mis compañeros. Nadie me lo ha dicho, pero no me atrevo a dejar mi coche pequeño en el resto del parking, eso hace muy difícil mi aparcamiento ya que no llegan tan pronto como yo, todos mis compañeros  son impuntuales en ocasiones, y eso hace que en ocasiones el coche lo aparque como si no supiera aprovechar el espacio o tuviera suficiente pericia.

Subo en el ascensor que normalmente está lleno de más chicas, todas ellas han sido capaces que realizar el reto de entrar en el trabajo a una hora siempre anticipada a la hora oficial. Nada tan excepcional como ser puntual si tienes responsabilidades, tarde se va uno del trabajo y eso hace que tenga posibilidad de regresar en la mañana tarde. Mi marido es un ejemplo, pero cuando llega el a casa siempre tengo casi terminada las tareas del hogar (la logística que dice él), no suele colaborar ya que siempre se lía con otros trabajos. Nunca he entendido eso de regresar tarde y sin estar totalmente desocupado.

Los hombres están pendientes más de  su exterior que de lo propio y lo interior. En mi marido he reconocido dificultad para disfrutar de todo lo suyo, incluso de su vida privada.

En la oficina mi puesto de trabajo es recogido, no tengo mucho espacio pero está siempre ordenado, limpio y con algún toque que de calor, una pequeña flor seca, una foto de nuestro último viaje o el cumpleaños de nuestro hijo. Desde mi puesto puedo ver los de otros compañeros, el desorden es tan visible que en ocasiones mi superior me recomienda que me de una vuelta para organizarlos. Está claro que recojo mi casa y también mi trabajo. Pero, en los años que llevo desempeñando mi puesto, más de ocho años ya, me he ganado el respeto de todos, mucho esfuerzo mantenido durante años y años. Al poco de comenzar en mi empresa despidieron a una chica porque se había quedado embarazado, nada tan imprudente, oí comentar. El comentario continuó: “No era muy trabajadora, aquí se exige mucho en el puesto”. El comentario lo cerró mirándome a los ojos, nada tuve que contestar, se giró y se fue, tres años más tarde cuando lo despidieron no lo sentí.

El trabajo transcurre con naturalidad, todos me mandan y mi tiempo está ocupado totalmente, el café lo tomo en mi puesto ya que mientras toman otros su café en la máquina, yo debo terminar tareas que me asignan de forma ocasional ya que no consiguen llegar. Una desgracia para ellos que están tan agobiados por su trabajo.

Termina mi jornada, evito quedarme charlando con mis compañeros, tuve una mal entendido que sólo subsané con un manotazo, desagradable pero cierto, los hombres no están acostumbrados a tener amigas, sólo amantes. Me monto en el coche y me dirijo a la escuela, recojo al chico y comienzo mi segunda jornada. A disfrutar de lo que nos es trabajo.

Me gustaría ser feliz pero eso es difícil ya que los que me rodean no lo son, sobre todo mi marido. En ocasiones tengo la sensación que está más preocupado por los problemas del trabajo que por los nuestros, la vida diaria nos llena de pequeños percances que me gustaría compartir pero que no encuentro más que pequeños monosílabos y miradas perdidas, sin fijar. Nuestra vida existe porque yo le indico como nos encontramos y en ocasiones no me queda más remedio que molestarle para que despierte y vuelva de sus nubes.

En algunas ocasiones pienso, de manera muy fugaz, porque se casó, era y es atractivo, hubiera tenido mujeres, si su trabajo era muy importante podría haberse enfrentado mejor soltero y sin compromisos, sin tener que construir día a día una convivencia. Esa convivencia que a mí me da tanto y que tan poco le resulta para él, al menos esa es la impresión que me impregna semana a semana, mes a mes. No me gusta sentirle tan poco feliz, se que la felicidad se contagia pero hace falta que se anhele, se busque, se luche y eso no le ocurre.

Tengo un amigo, con el que tomo un café con cierta frecuencia, el me mira y me dice: “Tú lucha es del tiempo que nos toca vivir, a ti por buscar un marido  que se te pierde entre sus trabajos y yo por luchar para que todos entiendan que aún siendo hombre quisiera tener una vida privada”.

Siempre regreso a mi casa pensando en el pájaro de la torre, otea el horizonte para  después ,con firmeza y seguridad, volar.

PorE. J. Asso

Sorry !

Esta es una reflexión en un minuto sobre los muchos perdones que podemos decir en cada momento del día y que decir, en nuestra vida.

Simplemente Sorry!

http://www.aish.com/movies/sorry.asp

PorE. J. Asso

El Papa dando explicaciones al Islam. Viaja a Emiratos con una Biblia y abrela en un parque…

“La posición del Papa sobre el Islam está expresada, sin lugar a dudas, en el documento ‘Nostra Aetate’ del Concilio Vaticano II: «La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma, como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian la vida moral y honran a Dios, sobre todo, con la oración, las limosnas y el ayuno» (n. 3).

“La opción del Papa a favor del diálogo interreligioso e intercultural es asimismo inequívoca. En el encuentro con los representantes de algunas comunidades musulmanas en Colonia, el 20 de agosto de 2005, dijo que este diálogo entre cristianos y musulmanes «no puede reducirse a una opción temporal», y añadió: «Las lecciones del pasado tienen que servirnos para evitar que se repitan los mismos errores. Queremos buscar los caminos de la reconciliación y aprender a vivir respetando la identidad del otro».

“Respecto del juicio del emperador bizantino Manuel II Paleólogo, citado por él en el discurso de Ratisbona, el Santo Padre no pretendía ni pretende de ningún modo asumirlo, sólo lo utilizó como una oportunidad para desarrollar en un ámbito académico y como se deduce de una atenta lectura del texto, algunas reflexiones sobre el tema de la relación entre religión y violencia en general y concluir con un claro y radical rechazo de la motivación religiosa de la violencia, independientemente de donde proceda .

Vale la pena recordar lo que el mismo Benedicto XVI afirmó recientemente en el mensaje conmemorativo del vigésimo aniversario del encuentro interreligioso de oración por la paz convocado por su predecesor Juan Pablo II en Asís, en octubre de 1986: «Las manifestaciones de violencia no pueden atribuirse a la religión en cuanto tal, sino a los límites culturales con los que se vive y desarrolla en el tiempo… De hecho, testimonios de la íntima vinculación que se da entre la relación con Dios y la ética del amor se registran en todas las grandes tradiciones religiosas».

“Por tanto, el Santo Padre está profundamente apesadumbrado por el hecho de que algunos pasajes de su discurso hayan podido parecer ofensivos para la sensibilidad de creyentes musulmanes y hayan sido interpretados de una manera que no corresponde de ningún modo a sus intenciones. Por otra parte, ante la ferviente religiosidad de los creyentes musulmanes exhortó a la cultura occidental secularizada a evitar «el desprecio de Dios y el cinismo que considera la ridiculización de lo sagrado como un derecho de la libertad».

“Al confirmar su respeto y estima por quienes profesan el Islam, el Papa desea que se les ayude a comprender en su justo sentido sus palabras para que, una vez superado este momento difícil, se refuerce el testimonio en el «único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres» y la colaboración para promover y defender «unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres» (Nostra Aetate, n. 3).”+

PorE. J. Asso

Si alguien tenía dudas de lo más difícil…

Cada día intento leer el Evangelio, eso no me garantiza mi bondad pero almenos me recuerda donde estoy y cuanto me desvío. Sin embargo, el pasaje de hoy es de tal altura que lo transcribo porque si lo meditamos un poco entramos en la certeza que cada día necesitamos releerlo e intentarlo una vez más. Lucas 6, 27-38 

En aquel tiempo Jesús dijo a sus discípulos: «Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos. «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».

PorE. J. Asso

Homenaje a una hoja. El desarrollo de un nuevo músculo

Homenaje de una hoja

Resumen.
http://www.infonomia.com “Es ahora cuando empezamos a disponer de
tecnologías suficientemente avanzadas para que tengan un efecto como
“multiplicador” de las capacidades intelectuales humanas…”las
tecnologías de la información e internet amplifican la potencia del
cerebro de la misma forma que las tecnologías de la era industrial
amplificaron la potencia de los músculos”. Extraído del mensaje 538.

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PorE. J. Asso

Tecnología y su Marketing

Resaltamos que si informamos y creamos interés, decidimos el precio adecuado y permitimos que nos lo paguen inmediantamente triunfaremos. Internet sigue las pautas que el Marketing plantea en todos los mercados.


Todos los que estamos involucrados en los mercados de compra y venta tenemos la idea clara de que la tecnología internet y los formatos web se están desarrollando más deprisa que los mercados, incluos los clientes, lo están aceptando. Evidentemente, la compra de los aparatos necesarios para soportar estas tecnologías está incrementándose pero de manera insuficiente.

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PorE. J. Asso

¡ Bienvenidos a todos !

Me gusta iniciar este blog, es personal pero no de lo personal. Creo que desde donde escribo la vecindad es tan grande que lo relativo a lo personal es siempre de poco interés salvo para los amigos.

Espero que os guste y que todo lo que esté escrito os parezca de interés aunque no lo compartáis.

Sinceramente lo que escriba aquí será de mi entorno, de mi pasado y de mi futuro, ya que lo que hacemos hoy somo de mañana.

PorE. J. Asso

La eternidad

La eternidad es una aspiración inútil para los seres humanos en la medida que no se puede traspasar sentimientos, cariño, amor y afectos de unas personas a otras. Estos sentimientos están sujetos a las personas que nos lanzan esos lazos que son más importantes que la propia eternidad.

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PorE. J. Asso

El Señor Feudal

Un hombre era el más rico de la región. Su habilidad, conocimiento y arrojo le había permitido atesorar riquezas que otros ni siquiera sabían contar.

Tres castillos protegían sus dominios, fieles siervos, aunque no los mejores, vigilaban las entradas, los puentes y los caminos principales. Otros cultivaban los campos, campos fértiles y menos fértiles eran explotados con las mejores herramientas del momento. Sin embargo, los siervos llevaban tanto tiempo con su señor que vivían mirando al día siguiente y no más allá. Nadie pensaba en construir graneros que estaban viejos y en poco serían inservibles para evitar la humedad del invierno y las fuertes lluvias de primavera.

El señor se desesperaba cuando observaba desde su torre el ritmo cansino de la mañana. El nunca había actuado así, siempre pensando en como mejorar, había construido un castillo partiendo de una simple torre de vigilancia. Viendo que existía una línea perfecta de control, levantó un segundo castillo, más pequeño pero mejor ideado y al tiempo, comprobada la eficacia de éste segundo, mandó construir un tercero que culminaba el cerro. Los tres baluartes controlaban el fondo del valle donde estaban las mejores tierras. En cada mejora aumentaba sus ingresos, más ingresos, más defensas, mejores técnicas y más siervos.

Pasaron lo primeros años de juventud y adentrándose en la madurez comprobó como el tiempo lo empujaba hacia la vejez poco a poco, que las fuerzas aunque conservadas estaban mirando hacia el pozo negro del abismo, al que nunca había gustado mirar. Todo lo conseguido con esfuerzo, largas batallas y discusiones con sus mayordomos, estaba en el punto de que en un futuro se perdiera sino se miraba por ello.

Era un pensamiento, nada más que un pensamiento, pero en tantas ocasiones sus pensamientos se convertían en realidad que la sombra de la duda era, en esta ocasión, un alivio para poder dormir alguna noche más.

Decidió actuar, buscaría una persona que pudiera continuar y mejorar lo logrado hasta ese día.

Tomó el camino del Norte, hacia la tierra donde decía que había hombres fuertes y aguerridos. Cabalgó por una semana, se acostó en el campo y durmió bajo las estrellas como cuando su cuerpo era fuerte. Llegó a la tierra de los hombres aguerridos, convivió con ellos durante tres meses. Tres meses de compartir todas sus inquietudes, todo lo comprendió y conoció. Al cabo de ese tiempo retomó el camino a su feudo, no había conocido a nadie como él. Regresó con más energía, con más fuerza, él no era hombre que se dejará hundir fácilmente por las malas noticias. Ante una situación difícil batallaba con más valor, más energía.

Pasado un tiempo, volvió a ponerse en viaje, se encaminó a las tierras del Sur. En ella vivían los más jóvenes, con más vida. Sus mujeres eran de tal belleza que si esas tierras las visitaban hombres sin estar desposados quedaban prendados y no regresaban a sus familias. El estaba seguro de que entre ellos encontraría a la persona y, allí, estaría el hombre que comprendería sus necesidades y podrían enfrentarse juntos al futuro.

Un viento frío de invierno golpeó sus mejillas, eran la seis y las pieles que le cubrían no habían podido evitar que el cuerpo recibiera el rigor de la noche. Estaba de regreso de nuevo, tras meses de convivir con el pueblo del sur. No comprendía como tanta belleza estuviera vacía y nadie pensaba más que en el ahora que ya no en el hoy.

Llegó a su casa, celebraron su vuelta. Su mujer, un poco más mayor y enferma, le miró con ojos de paz y sosiego. Los hijos estaban mayores y se veía con claridad que pronto comenzarían a volar buscando nido propio.

Todo ello, le impulsó a planificar el viaje a las tierras del Este. Nada más recuperadas las fuerzas necesarias lo dispondría todo para lanzarse a tierras donde eran más ricos. Esa riqueza la habrían obtenido como él, trabajando, luchando y procurando lo mejor para que cada día la riqueza asegurara un mejor futuro.

Nadie lo podía negar, eran ricos pero egoístas hasta la náusea, algunos padres dejaban morir a sus hijos más pequeños porque era necesario gastar un cuarto de su fortuna en curarlos en el mejor druida de la región. El mago no es que fuera rico pero tenía una legión de ayudantes que tenía que alimentar, los que tenían pagaban por los muchos que eran atendidos y no podían pagar.

Tras iniciar camino, llegó a la sierra y contempló las tierras del Este. Sin árboles, el río no tenía margen, todo estaba cultivado, todo era para provecho. Inició el descenso de la sierra y cruzándose con una anciana le preguntó:

S .- ¡Dios le bendiga señora!

A .- A los buenos días.

S .- Estoy buscando un hombre que siendo rico no le ciegue la avaricia por la riqueza, que siendo rico sea capaz de conocer lo bueno de lo malo, que siendo rico sepa lo que vale una hogaza de pan. ¿Hacia donde puedo encaminarme?

La anciana sin mediar palabra le contestó con la mirada, alzando la mano le indicó el sentido contrario al que llevaba, hacia su casa.

El regreso a su feudo, en esta ocasión, fue amargo, duro, muy duro. Habían pasado tres años y no había podido conocer a la persona que junto a él pudiera encarar su futuro. El sabía que nunca le había preocupado el tiempo, había dado a las cosas el tiempo que necesitaban ya que siempre acaban por salir bien, no como se esperaba, pero siempre bien.

Ese año descansó, no pensó más o lo menos posible, tomó las riendas del feudo que, a tanto viajar, comenzaba a estar tambaleante y se dedicó en cuerpo y alma a trabajar, con otro ritmo que en la juventud pero a trabajar. Además, con su experiencia de años podía estar en los temas con menos dedicación que antes. Sin embargo, el sabía que esto no era la solución. El futuro seguía avanzando, los hijos seguían creciendo y él, sin quererlo, escalaba cada día la montaña de la vida, sin ceder un solo metro, aproximándose a la cima que aunque lejana, el la recordaba años atrás imperceptible, y sin embargo, hoy era nítida como una cabeza de alfiler.

Tornando en sueños y sudoroso, se despertó. Se levantó y mirando a través de la ventana observó sus tierras bañadas, a esas horas, por la luz de la luna llena de otoño. Pronto, el invierno llegaría y dejaría cortado el paso hacia las tierras del Oeste. Nunca lo había pensado, ni belleza ni fuerza ni riqueza se encontraban en ellas, sólo había personas. Vivía un pueblo cargado de historia, conocedor de muchas cosas. Tenían el aspecto de no estar en nada, pero vestían bien y no se conocía hambrunas en sus tierras. La riqueza no era su aspiración pero nunca dejaron de trabajar ya que de su esfuerzo sacaban lo necesario. Sin brillantez pero con agilidad trabajaban en múltiples oficios. Dispuso todo para viajar esas tierras.

Una llanura, esa fue la primera visión del paisaje de la tierra del Oeste. Cabalgó por tres semanas muy adentro del territorio. Se había perdido en varias ocasiones y no había pedido auxilio por temor a que una anciana le helará de nuevo con una verdad.

Vio en lo alto de un pequeño cerro una cabaña, trotando se acercó y divisó una persona trabajando con sus manos. Era un curtidor, hacia la pieles y lo moldes para los zapatos que otros calzaban. Sin dejar de trabajar, lo saludó, le invitó a que descansara y tomase algo.

Se sentó, se quitó las botas, tomó algo y comenzó a charlar con el curtidor.

S.- ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

C.- Tres años.

S.- ¿Tú padre era curtidor?

C.- ¡No! Era agricultor y mi madre nos cuidó, normal.

S.- Te gusta lo que haces.

C.- De todo aprendo.

S.- ¿Antes a qué te dedicabas?

C.- He tenido varios oficios, por eso los curtidores de estas tierras se ríen de mí ya que no poseo la destreza de ellos. Aunque para el poco tiempo que llevo en esto me gano la vida, mis pieles de calidad las trato con técnicas especiales y los modelos son muy distintos a los vistos por aquí.

S.- ¿Has trabajado en muchas cosas por lo que entiendo?

C.- Sí, he viajado por las tierras del Sur, del Norte y del Este. Nací aquí pero emprendí un largo viaje para saber que había en cada uno de esos lugares. En cada uno de ellos aprendí algo.

S.- ¿Qué es lo que aprendiste?

C.- Qué lo único valioso es ser persona. Tener la mirada limpia y poder comer de lo ganado con el trabajo pero siempre habiendo saldado las cuentas del pasado.

Todos los que habitan esas tierras son mucho mejores que yo, me superan en todo, en nada les puedo. Lo digo con conocimiento, conviví con ellos por mucho tiempo y los conozco bien.

Ellos encontraron en mí al que soy, que soy como muchos de los que habitan estas tierras. Tenemos la vida trazada por la historia de nuestras familias, no por lo que nos han dicho sino por lo que han sembrado en nosotros. No podemos engañarnos a nosotros mismos ya que nos educaron en la observación de los demás, si empiezas por engañarte a ti mismo cómo conocerás a los otros, en la honradez del que conoce sus necesidades, ya no de hoy sino las de mañana, en la capacidad de ser responsable ya no de su vida sino de las que comparten con él su existencia y sobre todo el tratar con respeto y mesura el tiempo. No somos eternos, la vida circula por nuestras venas con la marca singular de la finitud. Por ello, cada instante de la vida es administrado con celo ya que es un momento único, irrepetible, eterno, tras él no encontraremos otro semejante.

S.-Entonces ¿Qué haces aquí?

C.-Vivir. Trabajar, compartir mi vida con los míos, con mi familia, mi mujer, mis hijos, mis padres, mis hermanos…

Todos juntos aún sin estar juntos, ellos viven en mí y los comparto, ahora contigo, mañana quien sabe.

S.-¿Te gusta lo que haces?

C.- Me gusta todo lo que hago, en todo encuentro trozos de otros que han vivido eso y en ello han encontrado parte de su vida.

S.- Quiero decir sino te gustaría hacer otras cosas distintas.

C.- No entiendo.

S.- Te gustaría cambiar de lugar, de trabajo, de responsabilidades.

C.- Siempre estaría en el mismo lugar, tendría otra parte del trabajo y seguiría siendo responsable.

S.- Eso lo dices…conozco personas que sólo son responsables si les increpas, si les indicas, si…

C.- Estas en otra tierra, aquí todos somos responsables, trabajadores y buscamos la felicidad completa. Es una meta más complicada que la que tú planteas. Ser feliz en algún momento es difícil pero siempre es imposible. Contra ese imposible lucho, luchamos todos los días en estas tierras.

S.- ¿Tienes claro como hacerlo?

C.- ¡Ja, ja, ja! Sin dudarlo ¡NO!

S.- Ese día seguro que mueres.

C.- Si, de felicidad ¿eh?

C.- Bueno, me preguntas mucho y creo que ya no tengo más … ¿Qué haces aquí?

S.- Busco un hombre que comparta mi vida, que aprenda a cuidar de lo mío y de los míos. El futuro es incierto y siempre gusta tenerlo amarrado. Mejor que cuiden dos que no uno.

He viajado buscando pero no he encontrado a la persona.

C.- No lo creo. Hay tantos hombres como necesidades. Somos todos distintos, aún en esta tierra, somos semejantes pero muy diferentes.

S.- Tú conoces a alguien que quisiera compartir ese futuro.

C.- Muchos, todos.

S.- ¿Dónde?

C.- En cualquier parte…

S.- Eso no me sirve. Defínete.

C.- Ya me definí, tras tu descanso.

S.- Quiero decir que ¿dónde?

C.- En cualquier parte…

C.- Siempre que el caminar sea compartido con respeto hacia el otro, en ambas direcciones. Compartir un futuro es compartir la vida; sabes que eso significa, respirar, sentir y ver juntos, tener estilos comunes y eso…es difícil. Se puede alcanzar tras un largo viaje, nunca antes. Si compartir ese futuro es cambiar el estilo eso es morir para quien lo haga. Entiende que hablo de estilos positivos, nunca negativos. Porque tú lo que persigues es bueno ¿no?

C.- Por eso te decía que muchos son los que desearán compartir un futuro contigo, además, por tus ropajes eres hombre de bienes y seguro que sabrás corresponder en el tiempo.

En esta tierra podrás encontrar a muchos…no lo dudes.

S.- ¿Tú vendrías?

C.- Claro, yo soy como todos. Pero tengo un problema.

S.-¿Cuál?

C.- Nunca dejaré de ser el que soy, recuerda que soy como muchos de los que habitan estas tierras. Tengo la vida trazada por la historia de mi familia, no por lo que me han dicho sino por lo que han sembrado en mi. Ahora, tengo mujer e hijos, ellos siembran a diario, con lo que mi estilo va mejorando por ellos.

S.- Pero yo te ofrezco una buena ocupación y un buen futuro.

C.- Seguro, aquí saco lo justo para poder vestir digno, comer y guardar para los imprevistos. Sin embargo, tú no me conoces ¿ cómo sabes que soy yo? Tú, no lo sabes, yo, no lo se.

Sólo el tiempo y el esfuerzo de ambos por vivir ese futuro nos pondría en el lugar que hoy pretendes.

Mi estilo de vida está sujeto, bien asegurado y eso es bueno cuando lo que es te gusta, pero sino te gusta, es una piedra en la bota que acaba por desesperar y compartir un viaje con una piedra no es ni grato ni envidiable. Por el contrario te digo que si veo que debo cambiar soy constante hasta que lo consigo. Ventajas y desventajas.

S.- ¿Tú serías capaz de ser el líder de mi feudo?

C.- Sino sabes si soy la persona que puede compartir ese futuro ¿Cómo sabrás si puedo ser el líder?

S.- De pequeño eras un respondón ¿no?

C.-Aquí, todos.

S.- Bueno ¿puedes o no?

C.- Si, con mi estilo, pero piensa que dos estilos al mismo tiempo no caben. En una familia sólo puede haber un padre y una madre, los demás son primos, hermanos, abuelos …

¡Alto! Se que me vas a preguntar que tipo de estilo tengo. Sencilla respuesta, el de mi vida. Como vivo, ese es mi estilo. Matizado por los días en que estoy crispado, enfadado, cansado o preocupado.

Si pudieras conocer como vivo, podrías conocer como es mi estilo.

Y te digo, que nunca pelearía con alguien que comparto camino y futuro. Discutir, mucho y duro pero nunca parecer que quiero una posición que no es la natural y recuerda que en una familia no caben dos padres o dos madres.

Tu puedes encontrar en esta tierra a muchos que te sirvan pero ninguno de ellos te sirve sino los conoces como personas. Sus estilos serán como vivan nadie podrá engañarte.

Cuentan que el señor retornó a su feudo sin la solución pero hoy vivimos en las tierras mejoradas de aquel señor.